Está muy arraigada la idea que la senilidad es tan inevitable en la vejez como la pérdida del pelo o la aparición de las arrugas. Pero eso no tiene porque ocurrir de este modo. Las personas envejecemos de distintas maneras. Ahora bien, podríamos concluir que aquellos que lleguen a los setenta perderán algo de pelo, pero no podríamos asegurar que todas las personas que lleguen a los setenta van a perder su capacidad para pensar y recordar. Es más, resulta posible, para el doctor en Filosofía y responsable del área de investigación cognoscitiva en el National Institute on Aging estadounidense, Robin Barr, que una persona pueda conservar una dinámica mental sólida y buena hasta el día de su muerte, aun cuando llegue a los ochenta o noventa años.

Esto no va a significar que el cerebro no sufra cambios  a medida que envejecemos. Cambia, pero no en la medida que nosotros creemos. Los cambios que se producen lo hacen como los cambios naturales que se producen en los músculos o las articulaciones. Según Michael J. Kushner, doctor en Medicina y neurología de la Wilson Clinic de Carolina del Norte, el cerebro se encoge un poco, ocupa menos volumen, y las células contienen menor cantidad de líquido. Pero alégrate, estos cambios se consideran insignificantes. Como poseemos casi cinco millones de estas células, una pérdida de un 20 o incluso un 30 por ciento cuando hayamos envejecidos apenas afectará a nuestra memoria. El efecto de esa pérdida se registrará en la memoria a largo plazo que disminuirá con la edad y, por ejemplo, recordaremos peor nuestro viaje a Venecia de hace doce años. También se reduce la capacidad para resolver problemas y la velocidad a la que funciona el cerebro. Pero, concluye Kushner, lo único que esto significa es que, para cuando alcancemos los setenta años, quizás olvidaremos un número de teléfono  que no usábamos demasiado a menudo, vacilaremos antes de recordar un nombre o tomaremos una decisión con algunos segundos de retraso. Por lo que afecta a la memoria a corto plazo lo que perdemos ligeramente es nuestra aptitud de prestar atención a más de una cosa a la vez.

Pero, tranquilos. Existe una buena estrategia que puede garantizarnos una mente duradera: la actividad. Esa es la clave, mantener nuestra mente activa. Según el doctor en Filosofía, director del centro de gerontología de Pennsylvania State University, K.Warner Schale, conviene que trabajemos con nuestra mente a diario, ejercitándola y fortaleciéndola como lo haríamos con cualquier músculo que tuviese tendencia a debilitarse con la edad. Por eso, tenlo en cuenta, cuanto más hagas trabajar a tu cerebro, tanto mejor te sentirás.

¿Cómo podríamos definir la tranquilidad que, en algún momento de nuestra vida, hemos sentido? ¿Esa vivencia interna que nos quedó  grabada en nuestra mente y que anhelamos volver a repetir? Algunos dicen, que es una paz tan absoluta que lo único que se escucha es el silencio. Otros dicen, que la sintieron cuando se sentaron en el banco de una capilla contemplando, con la vista perdida en el frente, la luz que entraba por las coloridas vidrieras. Quizá sea simplemente ese breve instante en el que uno mira por la ventana de su casa sin que nada parecido a un pensamiento cruce por su mente. PERO LO QUE MUCHOS NO ACERTAMOS A COMPRENDER ES QUE SON, TAMBIÉN, MOMENTOS QUE NUESTRO CEREBRO NECESITA. la tranquilidad es para el cerebro lo que el sueño para el cuerpo. LA NECESITA PARA GOZAR DE BUENA SALUD. Tan importante es la tranquilidad para el ser humano que algunos estudios indican que cuando las personas se relajan regularmente y conceden a su mente unos momentos de tranquilidad, pueden pensar y recordar mejor. El aprender a silenciar tu mente puede hacerte incluso más inteligente, ¿qué no? 

Ya se conocen las últimas cifras del paro en nuestro país. La realidad es que hay 6.202.700 personas desempleadas. Es un gran error creer que el malestar psicológico que afecta a las personas sin empleo se deba únicamente al factor económico. En las distintas publicaciones que tratan sobre este tema con cierta seriedad nos muestran que otro factor, no menos importante, es la «ruptura» social que deja a la persona desamparada ante la necesidad de sentirse perteneciente y querida dentro de un grupo y ser aceptada por él. No podemos olvidar que el trabajo es uno de los valores de nuestro sistema. Obtener un empleo forma parte de las expectativas sociales y culturales adquiridas por el ser humano desde la infancia. Se da la circunstancia que estas expectativas se ven reforzadas en la escuela y la familia. Cuando accedemos al mundo laboral adquirimos una posición y una identidad social y personal que nos identifica. Pues bien, el desempleo interrumpe este proceso y genera una experiencia de fracaso.

Las repercusiones psicológicas van a depender mucho de las características individuales, de las circunstancias en las que se produce, de la duración del desempleo, de la posibilidad de acceder a ayudas sociales y económicas, de la formación del desempleado, del mercado laboral, etc…pero, en menor o mayor medida las consecuencias van a ser: la pérdida de autoestima, sentimientos de inseguridad y de fracaso, experiencias de degradación social, vergüenza o sentimiento de culpa, estrés y depresión. TODO ESTO HARÁ QUE EL INDIVIDUO CAMBIE EL CONCEPTO QUE TIENE DE SÍ MISMO.

Trabajar sitúa a la persona dentro de una red de relaciones con un lugar definido y una determinada función dentro de una estructura social. El desempleo lo saca de ella. Pues bien, cuando recuperamos el trabajo y con él el dinero ¿creéis que recuperamos también nuestra salud mental? o ¿creéis que el desempleo nos dejará secuelas psicológicas?

Solo puedo agradecer tu carta. A veces, en nuestro camino, nos cruzamos con personas que nos hacen pensar que «podemos». Fiel a mis principios te recordaré que uno solo se puede cambiar a sí mismo. Pues bien, eso es lo que has hecho tú, cambiar. Te diste cuenta que podías y, lo más importante, lo hiciste. Abriste los ojos a tiempo. Fuiste capaz de vivir sin cuestionarte tanto la vida. Vivir es un precioso regalo. Tu carta es «tu propio regalo». Has dejado por escrito la toma de conciencia de tu cambio. Ya nada te ata al pasado. Estás construyendo tu día a día desde tu nueva perspectiva. Has creado para ti lo que llevabas tiempo persiguiendo. Yo por mi parte disfrutaré de tu triunfo porque formé parte de tu camino hace ya varios años. Un abrazo.

Gabinete de Psicología Arroyonervión quiere daros la bienvenida. Este blog pretende informaros y entreteneros con aspectos de la psicología de interés general. No se trata de hacer una terapia on line. Nuestro esfuerzo se dirigirá a divulgar contenidos diversos sobre psicología y a contestar a las preguntas formuladas por los distintos medios de los que dispone el gabinete. Perseguimos que enfrentéis cada día con ánimo y entusiasmo. No estamos ajenos a la realidad social que acontece en nuestra sociedad. Sabemos por la dificultad que pasan muchas familias, por eso le mandamos, también, un mensaje de esperanza. Es momento de la solidaridad. Queremos destacar la labor de «los voluntarios» y mandarles un fuerte abrazo. Pese a todo, la vida continúa. EL ESFUERZO Y LA CONSTANCIA NOS MARCARÁN EL CAMINO, LA PACIENCIA Y EL TIEMPO NOS LLEVARÁN HASTA EL FINAL. Lo dicho, BIENVENIDOS.