A medida que nuestros/as hijos/as van creciendo deben ir aceptando las normas no por miedo a las consecuencias negativas o en espera de un premio, sino porque lleguemos a convencerlos con nuestras explicaciones. A esto se le llama “disciplina razonada”. Esta disciplina tiene como propósito el enriquecimiento educacional de los niños/as, con razonamientos de los padres, dirigidos a explicar por qué se acepta una petición y, sobre todo, por qué es rechazada una demanda o es exigida una determinada conducta.
Esta disciplina razonada se diferencia de otras disciplinas inadecuadas: la disciplina autoritaria (“porque yo lo digo”) y la disciplina negligente (“haz lo que quieras con tal de que me dejes tranquilo/a”). Ahora, depende de ti elegir la que creas más conveniente, no lo que sea más fácil para ti. Yo probaría con la que le fuera mejor al desarrollo educacional de mi hija por difícil que me pareciera al principio.

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