Es verdad que a todos nos habrá pasado alguna vez. A veces los buenos amigos desaparecen de nuestra vida. Cuando desconocemos los motivos podemos llevarlo como si de un rechazo se tratrara. El malestar se incorpora en nosotros. Podemos llegar a sentir que nos ha dado la espalda sin ninguna explicación y eso nos deja desconcertados. ¿Qué hacer entonces? ¿Podemos superar ese vacio? Siempre. No quiere decir esto, que olvidemos a la persona, el lugar que ocupó mientras permanecimos unidos o que tardemos en recuperarnos. Cada uno tiene su ritmo. Nuestras características individuales y la fortaleza que la relación tuviera marcará la salida hacía la normalidad en nuestras vidas. Pero la vida continúa.

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