Aunque pueda parecer lo contrario, el aprendizaje no termina cuando abandonamos la escuela. Para muchas personas, ese día es cuando el deseo de aprender comienza. La libertad para estudiar lo que uno quiere, cuando quiere y donde quiere estimula el deseo de aprender. En muchos de nosotros el estudio voluntario nos ha hecho aprender muy por encima de lo esperado. Según Alan B. Knox, doctor en educación en la universidad de Wisconsin, eso se debe a que no hay nadie que les diga lo que tienen que hacer. La educación de adultos ofrece la libertad de escoger lo que uno quiere aprender y cómo hacerlo. En esto radica el secreto de un aprendizaje fácil y divertido. Las presiones que hemos recibido durante nuestra educación formal ya no existen. Somos libres de complacernos solos a  nosotros mismos.